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Sesión 2

Durante la segunda sesión de la intervención, que se realizó según el calendario previsto, la actividad se realizó nuevamente en la sala de descanso de la planta 3, espacio en el que los residentes suelen permanecer después de la comida y donde cuentan con televisión y butacas de descanso. En esta ocasión, los materiales utilizados fueron diferentes objetos cotidianos con texturas diversas, con el objetivo de explorar la respuesta de los residentes ante estímulos táctiles y observar de qué manera este tipo de estimulación podía favorecer la participación, la atención y el bienestar emocional. Debido a la condición física de algunos residentes, que se encontraban en butacas semiacostados, y de otros que permanecían en silla de ruedas, no fue posible realizar la actividad alrededor de una mesa. Por ello, la dinámica se adaptó haciendo que los objetos circularan uno por uno entre los residentes, respetando el ritmo, la posición y las posibilidades de participación de cada persona.

A lo largo de la sesión pude observar la importancia del sentido del tacto como vía de conexión con residentes con demencia moderada-severa o severa. Muchos de ellos mostraron interés al manipular los objetos e incluso parecían regularse a través del contacto con determinadas texturas. La actividad estuvo acompañada por preguntas sencillas, tales como: “¿Te gusta esta textura?”, “¿Es lisa o rugosa?”, “¿Es suave o dura?”, “¿Está fría o caliente?” o “¿De qué material crees que está hecha?”. Estas preguntas funcionaron como una guía básica para favorecer la atención, la exploración sensorial y, en algunos casos, una pequeña conversación cuando el residente mostraba disposición para continuar hablando. El objeto iba pasando de forma individual por cada residente, lo que permitió sostener un acompañamiento más personalizado y observar con mayor claridad sus respuestas.

En esta sesión participaron menos residentes que en la anterior, ya que algunos se encontraban en otras áreas del centro. Aun así, la dinámica se desarrolló de acuerdo con el cronograma previsto y sin señales de rechazo por parte de los participantes. Además, las intervenciones de las auxiliares fueron mínimas, limitándose principalmente a atender necesidades puntuales de los residentes. Para acompañar el ambiente utilicé música de jazz con tonos alegres y dinámicos, buscando generar una atmósfera más activa, agradable y estimulante. En conjunto, esta sesión me permitió identificar que el tacto es un estímulo especialmente valioso para trabajar con personas con demencia severa, ya que no solo favorece la estimulación sensorial, sino que también puede cumplir una función reguladora: tranquiliza, estabiliza y facilita la activación de otras funciones cognitivas como la atención, la percepción, el lenguaje y la interacción.

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