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Sesión 3

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Durante la tercera sesión de la intervención, realizada en 8/5/26, el objetivo principal fue presentar varios estímulos de forma combinada e identificar si estos podían generar sobreestimulación en los residentes o, por el contrario, favorecer el sostenimiento de la atención y la participación. Para ello, utilicé tarjetas con fotografías de animales, sonidos de la naturaleza —como ríos— y sonidos específicos de los animales presentados. El uso de texturas quedó en un segundo plano, incorporándose únicamente cuando algún residente necesitaba o…
Durante la tercera sesión de la intervención, realizada en 8/5/26, el objetivo principal fue presentar varios estímulos de forma…

Durante la tercera sesión de la intervención, realizada en 8/5/26, el objetivo principal fue presentar varios estímulos de forma combinada e identificar si estos podían generar sobreestimulación en los residentes o, por el contrario, favorecer el sostenimiento de la atención y la participación. Para ello, utilicé tarjetas con fotografías de animales, sonidos de la naturaleza —como ríos— y sonidos específicos de los animales presentados. El uso de texturas quedó en un segundo plano, incorporándose únicamente cuando algún residente necesitaba o deseaba sostener un objeto mientras se desarrollaba la actividad, especialmente como apoyo para regularse y mantenerse vinculado a la sesión.

Para dar continuidad y sentido a la presentación de las tarjetas, elaboré una historia que incluía a todos los animales trabajados y sus sonidos correspondientes. Mientras narraba la historia, iba mostrando la imagen de cada animal y realizaba pequeñas pausas para favorecer la interacción con los residentes. En esos momentos les preguntaba si sabían qué animal era, qué sonido hacía, cómo era, de qué color tenía el pelaje, dónde solía vivir, entre otras preguntas sencillas. Algunos residentes respondían verbalmente, otros sostenían la tarjeta con curiosidad y otros observaban las imágenes con atención e interés. Después de cada presentación, introducía el sonido del animal diciendo: “Ahora vamos a escuchar el sonido de este animal”, y reproducía el audio correspondiente. En algunos casos, los sonidos despertaban atención o sorpresa, mientras que en otros no generaban una respuesta tan evidente.

La sesión transcurrió dentro del tiempo estimado y la historia funcionó como eje conductor de la actividad, permitiendo organizar los estímulos y darles un sentido más cotidiano y narrativo. Al finalizar, realizamos un breve repaso de los animales observados y cerré la sesión recordando mi nombre y despidiéndome de manera individual de cada residente. Esta sesión me permitió observar que las texturas pueden ser un recurso importante para que algunos residentes se regulen y, desde ahí, puedan sostener mejor la atención en otras actividades. Asimismo, confirmé que el estímulo visual genera un alto nivel de interés y participación, especialmente cuando se presenta dentro de una narrativa cercana. En cambio, los sonidos parecieron cumplir más una función de regulación del clima general de la sesión que de activación directa de la atención, ya que no siempre captaban el interés de los residentes de la misma manera que las imágenes o los objetos táctiles.

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Sesión 2

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Durante la segunda sesión de la intervención, que se realizó según el calendario previsto, la actividad se realizó nuevamente en la sala de descanso de la planta 3, espacio en el que los residentes suelen permanecer después de la comida y donde cuentan con televisión y butacas de descanso. En esta ocasión, los materiales utilizados fueron diferentes objetos cotidianos con texturas diversas, con el objetivo de explorar la respuesta de los residentes ante estímulos táctiles y observar de qué manera…
Durante la segunda sesión de la intervención, que se realizó según el calendario previsto, la actividad se realizó nuevamente…

Durante la segunda sesión de la intervención, que se realizó según el calendario previsto, la actividad se realizó nuevamente en la sala de descanso de la planta 3, espacio en el que los residentes suelen permanecer después de la comida y donde cuentan con televisión y butacas de descanso. En esta ocasión, los materiales utilizados fueron diferentes objetos cotidianos con texturas diversas, con el objetivo de explorar la respuesta de los residentes ante estímulos táctiles y observar de qué manera este tipo de estimulación podía favorecer la participación, la atención y el bienestar emocional. Debido a la condición física de algunos residentes, que se encontraban en butacas semiacostados, y de otros que permanecían en silla de ruedas, no fue posible realizar la actividad alrededor de una mesa. Por ello, la dinámica se adaptó haciendo que los objetos circularan uno por uno entre los residentes, respetando el ritmo, la posición y las posibilidades de participación de cada persona.

A lo largo de la sesión pude observar la importancia del sentido del tacto como vía de conexión con residentes con demencia moderada-severa o severa. Muchos de ellos mostraron interés al manipular los objetos e incluso parecían regularse a través del contacto con determinadas texturas. La actividad estuvo acompañada por preguntas sencillas, tales como: “¿Te gusta esta textura?”, “¿Es lisa o rugosa?”, “¿Es suave o dura?”, “¿Está fría o caliente?” o “¿De qué material crees que está hecha?”. Estas preguntas funcionaron como una guía básica para favorecer la atención, la exploración sensorial y, en algunos casos, una pequeña conversación cuando el residente mostraba disposición para continuar hablando. El objeto iba pasando de forma individual por cada residente, lo que permitió sostener un acompañamiento más personalizado y observar con mayor claridad sus respuestas.

En esta sesión participaron menos residentes que en la anterior, ya que algunos se encontraban en otras áreas del centro. Aun así, la dinámica se desarrolló de acuerdo con el cronograma previsto y sin señales de rechazo por parte de los participantes. Además, las intervenciones de las auxiliares fueron mínimas, limitándose principalmente a atender necesidades puntuales de los residentes. Para acompañar el ambiente utilicé música de jazz con tonos alegres y dinámicos, buscando generar una atmósfera más activa, agradable y estimulante. En conjunto, esta sesión me permitió identificar que el tacto es un estímulo especialmente valioso para trabajar con personas con demencia severa, ya que no solo favorece la estimulación sensorial, sino que también puede cumplir una función reguladora: tranquiliza, estabiliza y facilita la activación de otras funciones cognitivas como la atención, la percepción, el lenguaje y la interacción.

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